23.6.09

Septiembre (III)

Porque es bueno mantener las tradiciones, y no hablo de saltar hogueras por San Juan.

13.6.09

Cuesta abajo

Mirando al mar. Bueno, no, porque en Ponferrada de momento no tenemos de eso. Pero así estaría ahora mismo si El Bierzo tuviera costa. Entre viajes a Almería y Jaén (allí caímos, otro año en la liga El Pozo), bodas (propia y ajenas) y exámenes (estos todos míos) llevo dos meses que no me ha dado tiempo ni a sentarme.

Y ahora que la Deportiva está de vacaciones y la universidad queda aparcada hasta septiembre (espero que sólo para hacer la matrícula) me encuentro un sábado por la tarde en casa, sin nada que hacer más que escribir algo para el periódico y llamar a un par de amigos para reunirnos en torno a unas cervezas bien frías. Y es raro. Vuelven los domingos sin fútbol, las noches de terraza y las minifaldas. Ya debe ser verano, y yo con estos pelos (en las piernas).

20.5.09

El gallo

Antes de mudarme a mi nueva casa y mi nueva vida, desayunaba delante del ordenador, leyendo los periódicos y repasando el correo. Ahora salgo a la miniterraza que tenemos en la cocina, que da directamente a un paisaje rural, con huertas, árboles y animalejos varios. La verdad es que no hay color.

Entre los animalillos hay un gallo, que canta puntual todas las mañanas y por las tardes sale de paseo con un par de gallinas. Es un gallo grande, con el cuello rojo y esos andares que se gastan los gallos cuando no hay otro cerca que les pueda bajar los humos. Escuchar el canto del gallo mientras desayuno, con los pajarillos de fondo y un bonito paisaje, es todo un lujo, para qué nos vamos a engañar. Me queda, eso sí, la duda de cómo de bonito será esto en verano, cuando haya que dormir con la ventana abierta y sea el gallo el que decida cuándo hay que escucharle, en vez de vivir bajo la tiranía del vidrio.

Por si acaso, me voy a comprar un tirachinas.

11.5.09

Sigo aquí, a ratos

No se alteren, ni se cayó el avión de vuelta ni he cogido la gripe A (nueva forma de llamar a la histeria colectiva, como pasó con la gripe aviar), simplemente estoy pendiente de que Telefónica me instale la conexión a internet en mi nueva casa, por lo que para acceder a la Red, aparte del curro, tengo que venir a casa de mis progenitores, que han tenido a bien seguir pagando algo que no usan para que yo pueda recrearme de vez en cuando (bueno, eso y enviar los mil trabajos retrasados de la Universidad).

Para los que estén pendientes de la Ponferradina (creo que había un ultra en Valencia), sabed que el domingo estaremos en El Ejido retransmitiendo el partido de ida de la primera eliminatoria, que también nos podría haber tocado un poco más cerca y no en la otra punta del país.

Y ahora vuelvo a luchar contra las pelusas, los platos sucios y la porquería de programación que nos regala la tele, que ya me había olvidado de ella.

15.4.09

¡Sorpresa!

Creo que, a estas alturas, ya sólo me quedan los escasos lectores del blog por enterarse del evento, y una cosa es avisar tarde y otra muy distinta que se enteren a toro pasado, que luego todo son quejas y porqués. Todos estos circunloquios están hechos para atenuar en lo posible el hecho de que el que suscribe dejará de ser soltero a eso de las seis de la tarde de este sábado, día 18.

Como dijo un sabio no hace mucho, hay gente a la que a los 30 les da por casarse.

Y por seguir con las citas, París bien vale una misa. O, en este caso, una visita al ayuntamiento.

8.4.09

Como meter los dedos en un enchufe

Han pasado tres días y medio y todavía me pitan los oídos y me duelen las cervicales de cabecear como un poseso mientras los AC/DC descargaban sus clásicos, adornados con cinco canciones del último disco, en el BEC de Barakaldo. Hacía mucho tiempo que no iba a un concierto con esa ilusión que tienen los niños pequeños cuando esperan la cabalgata de Reyes, con la sonrisa idiota en la cara desde que nos subimos al metro en el casco viejo de Bilbao y comprobando cada quince segundos que las entradas seguían en el bolsillo.
Desde el mismo vagón se empezaba a respirar una de las mejores cosas de este tipo de conciertos: el ambiente. Una extraña mezcla entre chavalillos de diecisiete años y "viejas glorias", todos con la misma expresión de "joder, qué ganas de que empiece". Ya dentro, más de lo mismo, gente con ganas de divertirse y camaradería total con los compañeros de espacio. Nada de malos rollos y sí unas cuantas cervezas.Con todo esto, lo normal es que el concierto termine decepcionando. Pero no. Primero, los teloneros (The Answer), que estuvieron en su papel: media hora tocando y a dejar sitio al grupo principal. El propio cantante lo dijo: "ya sabemos que habéis venido a ver a AC/DC, pero vamos a tocar unos temillas antes". Y no sonaron mal. Aprovechad a bajaros algo suyo antes de que la nueva ministra cierre el grifo.
Lo que vino después fue como meter los dedos en un enchufe. Una descarga de sonido y un espectáculo digno de verse al menos una vez en la vida de todo aquel al que le guste el rock. Me pasé el concierto como Bender cuando ve a Elzar: "este es el mejor nanosegundo de mi vida. No, es éste. No éste...". De hecho, lo primero que dijimos al terminar fue "¿nos vamos a verlos a Barcelona en junio?". Por ganas no será.
Esto fue lo que tocaron:
ROCK'N'ROLL TRAIN
HELL AIN'T BAD PLACE TO BE
BACK IN BLACK
BIG JACK
DIRTY DEEDS
SHOT DOWN IN FLAMES
THUNDERSTRUCK
BLACK ICE
THE JACK
HELLS BELLS
SHOOT TO THRILL
WAR MACHINE
ANYTHING GOES
YOU SHOOK ME ALL NIGHT LONG
TNT
WHOLE LOTTA ROSIE
LET THERE BE ROCK
------
HIGHWAY TO HELL
FOR THOSE ABOUT TO ROCK


PD: recuerdos al melenudo del bar Woodstock de Santander.

2.4.09

Highway to Hell (for those about to rock)

Vuelta al Botxo, que he quedado con unos señores australianos...

A ver si esta vez puedo ir a ver la Catedral, que hace dos años me quedé con las ganas.

24.3.09

Hasta los huevos de la Iglesia

Manda cojones. Leo hoy el El País que la Iglesia Católica ha ido a llorarle a la ONU porque la gente no sólo pasa de ellos sino que se los toma a cachondeo. Como si ver a un anciano con un vestido blanco hablando de condones pudiera tomarse en serio.

Dicen los de las sotanas que, al criticarles, se atenta contra la libertad religiosa y, por ende, contra la libertad de expresión. Ellos, que cuando tenían más poder quemaban a los que pensaban distinto y ahora que lo van perdiendo los excomulgan, desde Miguel Servet a la madre de esa niña brasileña de nueve años que decidió que no quería tener un hijo fruto de una violación.

Hablan de libertades ellos, que cada vez que se aprueba una ley para dar más libertades a los ciudadanos (matrimonio homosexual, aborto), ponen el grito en el cielo y salen en manifestación. Ellos, que no tienen incoveniente en aceptar en su secta a niños de meses que no son conscientes de dónde se meten y que cuando crecen se encuentran con mil trabas para salir de sus archivos.

Apelan incluso al Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Ellos, que no los reconocen.

Pero lo mejor de todo es que hablan de "intolerancia contra los cristianos" quince días antes de que vayan a colapsar media España para sacar de paseo a sus muñecos a hombros de tipos disfrazados como el Ku-Klux-Klan.

18.3.09

Colaborando con la ciencia

Por razones y circunstancias que no vienen al caso, y de las que, todo sea dicho, tampoco me acuerdo, he caído en manos del dentista para, digamos, tapar unos huecos. Cosas de los treinta, los hay que pierden pelo y los hay que pierden piños. Contra toda previsión, lo único que me ha dolido, y me va a seguir doliendo una temporada, es el bolsillo.

Como no hay mal que por bien no venga, y como algún aspecto positivo habrá que sacarle a las desgracias (propias, porque a las ajenas es más sencillo), por lo visto he entrado en el fichero de uno de los más afamados especialistas europeos en bocas ajenas (no, no es Rocco Siffredi, es un dentista), así que supongo que mi mal servirá para que alguien, dentro de un tiempo, lo tenga un poco más fácil para no tener los dientes como perlas, esto es, escasos.

Eso sí, por lo que me comentó mi dentista, todavía no hemos encontrado un sustituto eficaz para los pinchazos de la anestesia, así que los alérgicos a las agujas tendremos que seguir cerrando bien los ojos cuando nos sentemos en la silla más aterradora después de la eléctrica. ¿O era antes?

4.3.09

Bocazas presidenciales

Que la mayoría de los presidentes de equipos de fútbol son semianalfabetos es algo que creo que sabe todo el mundo que está al tanto de lo que se cuece en el balompié (esto es, que de vez en cuando abre un periódico deportivo). Su cuasi-analfabetismo es más de tipo funcional, es decir, seguramente saben leer, escribir, construir frases sencillas y, sobre todo, contar, pero a la hora de poner esas cosas en práctica los pobres se lían.

Se lían, a veces, con lo de contar y, claro, algún milloncejo se escapa a la caja que no era. Pero sobre todo se lían al hablar, al abrir la boca y dejar salir algo que no haga sonrojar a los seguidores de su equipo o descojonarse a los rivales.

Véase por ejemplo a Boluda, ese señor de divertido apellido que, sin saber muy bien cómo ni por qué, ahora es presidente del Real Madrid. El hombre, que no la vio más gorda en su vida, se encontró de repente con una eliminatoria de Champions contra el Liverpool y dijo que los iban a chorrear. Luego lo arregló y dijo que, en realidad, lo que quería decir es que el Madrid les iba a pasar por encima o algo así. Todo muy juju-jaja, como acostumbran a hablar los que se han hecho ricos a base de herencia familiar. Luego llegó el partido y zas, 0-1 para el Liverpool y a ver si tienen huevos de remontar en Anfield.

Claro que Boluda aún puede tener una suerte como la catedral de Burgos y que el Madrid haga la machada, no como Del Nido. Al presidente del Sevilla se le ocurrió decir justo antes de la vuelta de semifinales de Copa ante el Athletic que se iban a comer a los leones empezando por la melena y terminando por el rabo. En el minuto dos el Sevilla ya perdía 1-0 y al descanso 3-0 y chorreo (estos sí) del público de San Mamés: "cómeme el rabo, Del Nido cómeme el rabo".

Y es que ya sabe. Es mejor estar callado y parecer idiota que abrir la boca y disipar todas las dudas.