16.6.11

El sonido de las hojas al pasar

Hasta no hace mucho, servidor era un talibán del libro. Cada vez que me hablaban de los libros electrónicos, pensaba "sí, son muy chulos, pero donde esté un libro de verdad, con el tacto de las hojas, el olor a papel y, en algunos casos, el pensar por cuántas manos habría pasado, que se quiten esos cacharros". Hasta que me dejaron uno, claro, y hasta que me regalaron otro (por mi insistencia tras probar el anterior).

Después de más o menos un mes de uso, la verdad es que no echo de menos el papel. Sinceramente, la experiencia de la lectura es la misma y cada vez que me paro a pensarlo, sólo me acuerdo de los inconvenientes de los libros "analógicos". Esos mamotretos inmanejables en la cama o imposibles de llevar de viaje porque sólo con ellos ya pasas el límite de peso de la maleta. Esas sobrecubiertas que se resbalan y tienes que estar colocando constantemente. Esa puñetera manía de la gente de subrayar libros. Esa estantería a rebosar cuando aún tengo la mayor parte de mis libros en casa de mis padres por falta de espacio...

Ahora sólo falta que las librerías dejen de pegar el palo por los libros electrónicos. Toda la vida diciéndonos que los libros son caros porque el papel está por las nubes y la tinta se hace con sangre de unicornio y cuando se quitan esos dos elementos resulta que el ahorro en el precio son dos o tres euros. Eso siempre que lo encuentres, claro.Y luego se quejan si un amigo nos lo deja.

2 comentarios:

El Impenitente dijo...

Traidor.

Álex dijo...

Pruébalo. Ven al lado oscuro.