1.2.07

Compuestos y sin Ronie

Que el presidente del Real Madrid se apellide Calderón es algo que chirría un poco, igual que aquel directivo del Barça que se apellidaba Bernabéu. Sin embargo, el máximo mandatario blanco está demostrando que lo que importa no es el nombre que te dejan tus padres sino lo inútil que puede llegar a ser uno mismo.

Más allá de las mentiras de su campaña electoral --el único que vino fue Capello, del que ya hablaré otro día pero adelanto que podía haberse quedado en casa--, Calderón y su equipo no han hecho sino demostrar que acudieron a las elecciones del Madrid a ver qué pasaba y de repente, con la coña del voto por correo, se vieron dirigiendo a uno de los equipos más grandes del mundo.

La última bufonada ha sido de órdago, gustándose y en tres tiempos. Primero, aprovechando que estamos de rebajas regalan a Ronaldo, que incluso gordo mete miedo y goles a cualquier defensa, al Milan. Segundo, para que la gente no se queje intentan traerse a Oliveira del club italiano, pero no se dan cuenta hasta ayer de que no se puede jugar en tres equipos en una temporada y se quedan sin él. Tercero, la dirección deportiva del equipo, comandada por Mario Conde Mijatovic es incapaz de llevar más de un tema a la vez y al verse sin la posibilidad de Oliveira resulta que no hay otro nueve que fichar. Resultado: Ronaldo en el Milan, Cassano en el Madrid y Van Nistelrooy --que no es tan malo como dicen algunos-- único delantero centro del equipo.

Vamos, que el cuarto año en blanco del Madrid ya asoma por el horizonte, para alegría de ciertos indios que pueblan las riveras del Turia.


PD: Mañana me piro a Fuenlabrada a hacer exámenes. El domingo hablamos.

2 comentarios:

Zar Polosco dijo...

Una de las cosas que más me jode del Madrid es que los no madridistas consumimos casi tanto madridismo como ellos. Vamos, que siempre los tenemos en la boca.

Ahora, ruego por muchos años a Calderón presidente y a Mitjatovic de secretario técnico, dignos representantes del señorío y la grandeza del Madrid.

Y gracias por vender a Ronaldo. Ese hijoputa nos hacía mínimo dos goles cada partido.

Yo, en realidad, no soy antimadridista. Si me das a elegir entre ganar la Liga y que el Madrid baje a segunda elijo ganar la Liga. A mí me pasa lo que decía Alberto Herreros cuando jugaba en Estudiantes: "Yo no soy antimadridista, pero cuando pierde el Madrid, me alegro". Ay, Albertito, cuántas vueltas da la vida.

En fin, mucha suerte con tus exámenes. Y gracias por el enlace. Remitiré talón al lugar habitual.

Álex E. dijo...

Vaya triple de Herreros aquel día...

Ahora en serio, nunca entendí a la gente que se alegra más cuando pierde el rival que cuando gana su equipo. Es el tipo de personas que dan mal nombre al fútbol.