30.10.06

La coña de la vivienda

Este fin de semana de nuevo hubo movilizaciones (principalmente en Madrid y Barcelona) para exigir un derecho constitucional tan simple como el acceso a una vivienda digna. Mientras los medios y los políticos se dedican a meternos por los ojos las elecciones catalanas, el candidato socialista a la alcaldía de Madrid o la noticia chorra de turno (botellón y similares), los ciudadanos seguimos preocupados por cosas más mundanas y que se escapan al entendimiento de una clase política subida en la nube: un buen trabajo, un piso donde independizarnos, un futuro menos negro...

Lo de la vivienda tiene dos vertientes: por un lado están los hijos de puta que pretenden hacerse ricos a costa de una necesidad: esos que con su mejor sonrisa de cocodrilo te dicen que el pisito te va a costar un riñón (más la mitad del otro en negro), los que juegan con los pisos como acciones de bolsa -aunque estos nunca venden a la baja- o los que te enseñan el trastero de una casa en ruinas asegurándote que es un estudio.

Por otra parte está la gente a la que han convencido de que si no tienes un piso, aunque no puedas pagarlo, no eres nadie y se tiran como lemmings a firmar una hipoteca por el resto de sus días o casi. Son esos que te dicen que sí, que es una putada, pero que cuesta lo mismo alquilar que pagar la letra y así al menos tienen algo. ¿Algo? Una deuda de por vida, un ancla en caso de que el trabajo no vaya bien y haya que buscar algo fuera -lo que no es muy descabellado- y quizá un marrón importante el día que la burbuja estalle (si es que llega) y se encuentren con que su piso no se puede vender por el doble, como habían soñado, sino por la mitad, como estamos soñando algunos. Ah, y que no venga un mal mes y no puedas pagar porque entonces el piso será del banco.

¿Soluciones? Hay muchas, unas más utópicas -políticos honrados- y otras realizables si de verdad se quiere poner fin a este cachondeo: gravar brutalmente las viviendas vacías, control de los precios del suelo, ayudas al alquiler (tanto al inquilino como al casero), un control exhaustivo de todas las operaciones inmobiliarias desde recalificaciones de terrenos a contratos de venta y alquiler... Pero sobre todo, ya que a algunos se les llena la boca cuando hablan de ella para lo que les conviene, que la tengan en consideración siempre:

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
Artículo 47 de la Constitución Española

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4 comentarios:

Haters dijo...

Yo flipo cuando veo que en las encuestas salen "paro", "terrorismo" e "inmigración" como las principales preocupaciones de los espanyoles.

Sólo hacen esas encuestas en el p*to barrio de Salamanca o qué?

Johnny dijo...

Cierto, León ya se ha puesto a gusto y tu vas por el mismo sendero iluminado. Lo malo es que creo que las soluciones que propones son simplemente quiméricas, ya que los mismos que deberían aplicarlas (políticos, alcaldes, etc.) son los que chupan. Personalmente, después del escándalo del 3% he dejado de creer en ninguno de ellos. Me he pasado al partido mayoritario de este país, el abstencionista. Es lo único que les duele un poco.

Álex E. dijo...

No sólo los políticos. Si nadie comprara a estos precios o bajan sus pretensiones o se comen los ladrillos, pero ya digo que a la mayoría le han lavado el cerebro con eso de comprar.

Zar Polosco dijo...

El partido abstencionista siempre gana las elecciones, pero se la bufa. Yo siempre he pensado que sería más efectivo si las elecciones las ganase el partido del voto en blanco.

Lo de los pisos no tiene solución. Los ayuntamientos se financian con la venta de terrenos públicos. Jamás permitirán que se deprecien. Y bastaba con liberalizar el terreno.