25.4.11

Viejas tradiciones

Leyendo al Impenitente quejarse sobre las sevillanas en Cuenca, me veo en la necesidad de poner a Ponferrada por encima del secarral manchego. Porque si en Cuenca triunfan las sevillanas, nosotros somos más chulos y directamente nos hacemos nuestra propia Feria de abril (no me hago responsable de lo que les pueda pasar entrando al enlace, aviso). O mejor en plural, porque este año se organizó la segunda edición, supongo que por aquello de mantener las tradiciones, que en El Bierzo siempre hemos sido muy de rebujito, manzanilla y pescaíto frito. Lo del botillo y el vino tinto son inventos modernos que pretenden desplazar a los ancestrales aires flamencos de esta tierra, marcada por innumerables siglos de invasión musulmana. Claro que peor fue lo del año pasado, cuando nos dio por hacer nuestro propio Oktoberfest amenizado por una discoteca móvil que no cesaba de escupir reguetón o como coño se escriba esa mierda.

Digo yo que, puestos a copiar fiestas ajenas, por qué quedarse en una feria andaluza o en un festival de la cerveza germano-portorriqueño. Al que salga de alcalde en mayo habría que proponerle celebrar las Fallas, los Sanfermines, la invasión vikinga de Catoira, el 4 de julio, el Mardi Gras y el día de la marmota. Y a ser posible, todo a la vez.

PD: Como se esperaba, la Semana Santa fue un infierno de tráfico gracias al regreso de los exiliados y a algunos turistas, y eso que se suspendieron la mayoría de desfiles de muñecos por la lluvia. Lo de 2014 y el Mundial de ciclismo va a ser la de dios.

5.4.11

El mundo, capital Ponferrada

Hace unos meses comentaba por aquí que Ponferrada se había quedado a las puertas de organizar el Mundial de ciclismo de 2013. Pues bien, tan a las puertas se quedó que la UCI ya ha decidido que la capital del Bierzo será la única candidatura que lleve a su comité directivo en septiembre para decidir la organización del Campeonato del Mundo de 2014. O lo que es lo mismo, que el Mundial 2014 será en Ponferrada.

Cuando lo anunció ayer, después de una mañana de secretismo (aunque, modestia aparte, en Radio Bierzo se nos encendió la bombilla y nos adelantamos al comunicado), el alcalde vino a decir, con otras palabras, que nunca la habíamos visto tan gorda por estos lares. Y así es. Por eso, a la vez que me alegro de que mi ciudad vaya a ser la capital del mundo del ciclismo por unos días, tengo cierto miedo. Miedo, porque sé lo que pasa en determinadas épocas del año cuando se acercan hasta aquí un puñado de turistas o de exiliados que vuelven al pueblo a pasar las vacaciones. Y lo de 2014 va a ser eso multiplicado por veinte durante dos semanas.

Por suerte, quedan aún tres años por delante para hacer lo que haya que hacer y que Ponferrada no sea un caos total cuando lleguen los ciclistas, los equipos y los aficionados. Bueno, eso, y demostrar el compromiso con el ciclismo con algo más que un carril bici de doscientos metros donde se ven más coches aparcados que bicicletas.