12.4.07

Polémica gratuita

Me caen mal los taxistas en general. No por su fama de sabelotodos, racistas y fachas, ya que no suelo hablar con ellos en las contadas ocasiones en que uso sus servicios -y cuando lo he hecho jamás he topado con uno que cumpla el tópico-, sino por su manía de timar al ciudadano, sobre todo cuando el ciudadano va medio pedo a las 3 de la mañana de un sábado.

Esta acusación la mantendré en el blog hasta que alguien me explique cómo es posible que, cogiendo dos taxis en la misma parada al mismo tiempo, haciendo todo el trayecto uno detrás de otro y llegando al mismo destino juntos, el taxi A cobre 5 euros y el taxi B cobre 6.

7 comentarios:

Zar Polosco dijo...

No tiene nada que ver, pero tu entrada me ha recordado a aquellos problemas de trenes. Entre los puntos A y B hay tal distancia. Un tren sale de A a una velocidad constante de x. Un tren sale de B dos horas más tarde a una velocidad de y. ¿Dónde se encontrarán? ¿Cuándo? ¿Cuánto cuesta el billete en un tren y en otro? ¿Por qué la diferencia?

Julio dijo...

Es que el taxi de delante hacía de "liebre" al de atrás, y le cobró algo más por este sobreesfuerzo. El de atrás, al ir a rebufo, consumía algo menos. De ahí la diferencia de tarifas. La ciencia lo explioca todo.
Saludos!

Julio dijo...

Ya puedes retirar la acusación, venga! (je, je)

dottore dijo...

Sin duda, el taxi A es diésel y el taxi B gasolina.
¿Tiene premio la respuesta correcta?

Zar Polosco dijo...

El taxista A es un cincuenton calvo, obeso y grasiento.

La taxista B es la sosías de Mónica Bellucci con un escote que te ha permitido ir observando sus pezoncillos durante el trayecto.

Luego te ha dado su tarjeta para que la llames cuando quieras.

Álex E. dijo...

No dais una, pero esto ha servido para comprobar la mente calenturienta de Zar, que por cierto, cualquier día me envía a sus padrinos a buscar lo que aún no le he mandado.

Zar Polosco dijo...

Anda, dame tu dirección que te enviaré una carta con un sello dentro.

Conforme voy cumpliendo años me estoy convirtiendo en lo que siempre quise ser: un viejo verde.