1.3.07

Italia no está tan lejos

Poco más se puede decir sobre el botellazo a Juande Ramos en el estadio del Betis que no se haya dicho ya en medios de comunicación o conversaciones personales, aunque no me resisto a dejar un par de apuntes sobre otro episodio de violencia en los estadios de fútbol.

Por un lado, la vergüenza de dirigentes que tenemos en el fútbol español, salvo contadas excepciones. No sólo por el circo que montaron los presidentes de Sevilla y Betis durante los días previos al partido ni por anteriores salidas de tono de algunos energúmenos metidos a directivos (Gaspart, Gil y Gil, Caneda...). Es que ayer, tras la agresión a Juande, un directivo del Betis prácticamente le acusaba de fingir porque no había aparecido la botella y luego, en un comunicado oficial, recalcan que es un incidente aislado. Oigan, lo de las Torres Gemelas también puede catalogarse de caso puntual, pero a nadie con un mínimo de vergüenza se le ocurre hacerlo. Está claro que para el Betis es más importante que no le cierren el campo que la agresión sufrida por el entrenador rival.

Por otro lado, penoso --como casi siempre-- el comportamiento del resto de la grada. Con el campo lleno, el tiparraco que tiró la botella debería tener gente a su alrededor que le señalara con el dedo, le sujetara y le diera un par de guantazos si se ponía tonto mientras llegaba la policía, pero no. También se supone que los estadios de Primera tienen sistemas de videovigilancia para este tipo de casos, pero tampoco. El tío se largó del estadio tan campante y a estas horas estará tranquilamente en su casa. Penosos también los que se escudan en que en otros sitios también pasa para convertirse en víctimas (de estos escuché a un par esta mañana en la SER).

Por último, aunque ahora todo el mundo se rasga las vestiduras y hablan de tomar medidas drásticas y ejemplares, me cuesta creerlo. No se hizo nada con los petardos, bengalas y similares hasta que un chaval murió en la grada de Sarriá y, a pesar de estar prohibidos en los campos de fútbol, no es raro verlos en las gradas. Ahora cerrarán el campo del Betis, multarán a los directivos de los dos equipos, harán un par de declaraciones bienintencionadas y pasado mañana caerá otro mechero al césped sin que nadie diga nada.

Mientras tanto, hay gente que ya no lleva a sus hijos al fútbol por lo que pueda pasar (y con razón). No estamos tan lejos de Argentina o Italia, lo que pasa es que no queremos verlo.

ACTUALIZACIÓN: Las imágenes de los jugadores del Sevilla celebrando la suspensión del encuentro y su más que probable clasificación para semifinales de Copa con su entrenador inconsciente en los vestuarios da simplemente asco. Me gustaría saber qué piensa Juande de sus pupilos después de esto.

8 comentarios:

Haters dijo...

Semana negra para las ambulancias españolas. Ayer tiraban cosas a la de Juande y hoy vitorean a la de De Juana.

Sevilla is not Spain!

Zar Polosco dijo...

Semana negra a secas.

Lo cojonudo es que si le hubiese pasado la botella cerca, no habría pasado nada. Como le ha dado, todos a lamentarse y a gemir.

No deja de ser curioso que uno vaya al fútbol, se tire todo el partido insultando al árbitro, a los forasteros y a los propios y veamos el hecho como normal. De la violencia verbal a la física sólo hay un paso, y es tener algo a mano. Si tienes puntería, cierre del campo salvo que tu equipo juegue en Barcelona, si fallas, multa y apercibimiento.

No aporto soluciones. Me cabrean las rasgadas de vestiduras públicas de los mismos que caldean el ambiente para vender más.

Y un día morirá alguien, pero no pasará nada porque no pueden pagar justos por pecadores y patatín y patatán.

Sólo hay que confiar en los milagros. Y, por supuesto, mis hijos no irán al fútbol hasta que cumplan los veinticinco. Tampoco verán el telediario, no vayan a ver a De Juana recibiendo el premio Nóbel de la Paz.

Prefiero no releer lo que escrito, que cuando empiezo así nunca sé donde acabar y, si me releo, empiezo con la autocensura.

Álex E. dijo...

Cierto, se castiga la puntería, no el hecho de tirar algo al campo (bueno, para esto ponen multas ridículas).

El caso es que a la entrada de los estadios te cachean y te hacen abrir la mochila si la llevas, así que está claro que, por mucho que lo nieguen, los clubes son cómplices de que pasen estas cosas (en los bares de los estadios no suelen vender botellas de 2 litros y no es algo que se esconda fácilmente).

En lo que no estoy de acuerdo es en que de la violencia verbal a la física haya un paso. Eso es cierto en el caso de algunos animales, yo puedo tirarme un partido recitando el árbol genealógico del árbitro (sobre todo este año en el Toralín) pero no se me ocurre tirar ni una bola de papel al campo.

Zar Polosco dijo...

Igual hay más de un paso.

Cuando recitas el árbol genealógico del árbitro ¿adjuntas adjetivos calificativos? ¿y no te choca que sea normal insultar a un tío? Y no quiero erigirme en valedor de nada. Yo viendo al Atleti no dejo un improperio por utilizar, pero a veces nos rasgamos las vestiduras cuando estamos asumiendo un nivel de violencia verbal como algo absolutamente normal que, bien mirado, igual es excesivo.

Aunque ir al fútbol como al teatro sería un coñazo.

Tengo que aclararme.

Álex E. dijo...

No te falta razón. Quizá de esa normalización del insulto haya resultado que algunos vean normal también tirar cabezas de cerdo al campo. Habría que insultar con arte, como cuando en Cádiz le llaman guapo al árbitro que les pita cuatro penaltis en contra seguidos.

Desdramatizar el fútbol, al fin y al cabo.

Anónimo dijo...

perdón por el spam, pero como anunciaste la última manifestación tal vez te interese saber que el próximo 24 de marzo a las 17:00 se celebra una convocatoria estatal por el derecho a la vivienda digna.

Más información:
http://bcn.vdevivienda.net/2007/02/15/por-primavera-seguimos-en-la-calle/

Johnny Tastavins dijo...

Me impactó escuchar gente tanto en el estadio como alrededor de la ambulancia : "Juande muérete!". La sociedad está enferma. Y esto no se cura con antibióticos, y lo que es peor, tampoco en cuatro días.

Álex E. dijo...

Bueno, hay que verlo todo. Al día siguiente aparecieron también pintadas en el campo del Betis condenando lo que pasó y pidiendo la dimisión de los directivos. No estamos perdidos del todo, aunque nos falte poco.