25.9.06

Grandes mentiras del fútbol español. Capítulo 1: Fernando Torres

Empiezo hoy una serie de artículos sobre los mentirosos que, cada vez más, pueblan nuestra liga de fútbol. Supuestas estrellas que lo son porque al redactor jefe de turno se le pone en la cabeza que ese y no otro es el crack que necesita su equipo, entrenadores milagro que viven del cuento o equipos que apuntan a lo más alto haciendo lo más bajo. Como no podía ser de otra manera, comenzaré con la mayor mentira que nos han vendido desde Madrid: Fernando Torres.

Desde que debutó con el primer equipo del Atlético de Madrid hace seis años, en Segunda División, nos están vendiendo que Torres es el "nueve" definitivo, la gran esperanza blanca, el goleador que necesitaban el Atleti y la selección. Todo provocado porque mientras los colchoneros luchaban por volver a Primera el vecino de enfrente ganaba copas de Europa liderado por Raúl, procedente de la cantera atlética, y había que buscarle una némesis.

El caso es que el chaval no es malo: es rápido, se desmarca con inteligencia y mete sus golitos. Lo que pasa es que para meter uno tiene que fallar primero siete, habitualmente estrellando el balón en el cuerpo del portero, y esos no son los números -ni las formas- de un delantero "crack" como Eto'o, Ronaldo o, sin salir de España, Villa. A pesar de eso, los seleccionadores han preferido la pareja formada por Torres y el desgastado Raúl a delanteros más definitivos como el mencionado Villa o Morientes, extraño caso de futbolista español que rinde mejor con "la roja" que con cualquier otra camiseta.

Hace unos días, Torres renovó su contrato con el Atlético hasta 2009 proclamando a los cuatro vientos su amor por el equipo rojiblanco. Después de medio verano mareando la perdiz, no sé hasta qué punto ese cariño colchonero no estará influido por la falta de ofertas a la altura de lo que nos han vendido -y, me temo, él mismo se cree- que es.

7 comentarios:

Low Rita dijo...

Aunque yo de fútbol ni sé, ni me gusta.. reconozco que me he leído tu artículo y convencida estoy que tienes razón.
Yo lo único que puedo decir sobre este txavalín es que no está del todo mal no?? jeje...

Zar Polosco dijo...

Disiento.

Torres no es una gran mentira. Es una mentira a secas.

Torres con un buen delantero centro sería mucho más jugador de lo que es. Piensa en una delantera junto a Villa, con Torres marcando quince goles y Villa veinticinco.

El problema de Torres es que lo etiquetaron como el nuevo Van Basten, y eso sí que no. En realidad, el problema de Torres es que es bueno pero no tanto. Y eso se vuelve en su contra.

Vamos, que estoy de acuerdo contigo, aunque hubiese preferido que hubieses iniciado tu serie con Guerrero, Raúl, Guti, Joaquín, Portillo, Javi Moreno, Celades, Nano, Iván de la Peña...

El piojoso encadenado dijo...

Hola "Socio" pues te doy la razon Torres no es malo pero no es un "henry" no es un crack, el problema del futbol es sobre todo los periodicos marca, as que venden, nos hacen soñar cuando la verdad no hay nada que vender, me refiero a la "furia" sigue asi tio...

Álex E. dijo...

@Low Rita
Partes de un error de base. Un futbolista "es bueno o no", pero no "ESTÁ bueno o no". Así es difícil analizar el juego.

@Zar
Das interesantes nombres en tu lista, algunos ya los tenía pensados, otros podrían caer. Tranquilo, aquí no hay problemas de espacio.

@Piojoso
Se te saluda. Ese problema es de difícil solución, pero además de los periódicos el propio fútbol también vende muchas falsas esperanzas. Qué profundo, ¿no?

Low Rita dijo...

@alex
..coño! para una vez que es una tía la que habla del físico en lugar de sus "cualidades".... nooo??

Anónimo dijo...

Pues a mí no me parece una mentira aunque lo vendería al precio que dicen que pagan por él gustosamente. y Sí, le he visto meter goles como los de Van Basten en calidad, pero no en cantidad.

Álex E. dijo...

El autor del blog se reserva el derecho de borrar los comentarios que le salgan de las gónadas, sobre todo cuando sean anónimos y parezcan escritos juntando palabras al azar (que es precisamente lo que acabo de hacer).