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29.9.11

Todo era cierto

Sí, he vuelto de mi periplo por lo que otrora fue Europa del Este y ahora es Europa sin más. Podría contar muchas cosas propias de unas vacaciones, como lo bonita que es Praga o la extraña impresión de ver un auténtico satán berlinés oriental reconvertido en centro comercial. Podría recordar los mil rincones de Dresde que amablemente nos enseñó Saúl o la animación nocturna de Cracovia. Pero eso es demasiado obvio y fácil. Lo realmente difícil, y que muchos amigos me han preguntado a la vuelta, es describir Auschwitz.



Se puede decir que impresiona, que mete miedo, que te deja frío. Lo puedes definir como una fábrica de muerte, porque eso era: un matadero de seres humanos. Judíos, gitanos, homosexuales, sí. Pero también niños, minusválidos y mujeres.



Gente que entraba en los trenes pensando que se iban a otro gueto y por eso marcaban las maletas con su nombre y cargaban los enseres de casa. Pero su nueva vida era la muerte.



Y luego está el campo II. Birkenau. Planificado para albergar hasta 200.000 prisioneros, pero que nunca tuvo a más de 100.000, porque la mayoría pasaban directamente del vagón a la cámara de gas. Birkenau, que ahora tiene hierba pero que cuando estaba en funcionamiento sólo tenía barro, porque los prisioneros se la comían.


Por eso, cuando me preguntan por mi visita a Auschwitz, lo único que puedo decir es que, por mucho que hayas leído, por muchas películas y documentales que hayas visto, solo cuando entras allí te das cuenta de verdad de que todo era cierto.


1.8.11

Al otro lado del telón de acero

Mis recién iniciadas vacaciones me llevarán en breve a tierras que, no hace mucho, eran el otro lado del mundo, aunque estén ahí al lado. Me voy a visitar uno de los cachos de mundo con más historia en los últimos sesenta o setenta años, aunque ahora ya se han unido a la monotonía occidental y, supongo que por suerte para ellos, las noticias de la zona cada vez son más escasas, por no decir nulas.

En Florencia no caí preso del síndrome de Stendhal, espero librarme cuando me meta de lleno en la Segunda Guerra Mundial y todo lo que vino después. Ya les contaré a la vuelta.